¿Cómo ayudar a un niño a superar su miedo a la piscina en la escuela?

Nuestros consejos para tranquilizar a tu peque


Una pequeña niña en una piscina municipal que tiene miedo al agua, acompañada por una maestra de natación

 

El miedo a la piscina en la escuela es mucho más frecuente de lo que se imagina. Cada año, numerosos docentes, instructores de natación y padres acompañan a niños que temen las sesiones de educación física relacionadas con las actividades acuáticas escolares. Gritos, llantos, rechazo a entrar al agua, angustia ante la piscina o incluso la idea de vestirse en los vestuarios... Son señales de que un niño aún no tiene confianza.

Tranquilízate: este miedo no es nada anormal y con los gestos adecuados, las palabras correctas y un acompañamiento tranquilizador, se supera muy bien. Como marca comprometida en la prevención de ahogamientos y el aprendizaje de la natación, hoy compartimos contigo una guía completa para ayudar a los padres con un niño que tiene miedo al agua en la escuela, entender por qué sucede esta situación y cómo actuar con suavidad y eficacia.

 

¿Por qué algunos niños tienen miedo a la piscina en la escuela?

Cada niño llega a la piscina escolar con su propia personalidad, su propia experiencia y su propio nivel de familiaridad con el agua. Varios elementos pueden explicar la angustia:

👀 Un entorno impresionante

La piscina es un lugar amplio, ruidoso y a veces frío, con ecos y movimientos rápidos. Para un niño o un joven adolescente, todos estos elementos pueden ser intimidantes.

🥺 Una primera experiencia difícil

Es posible que tu hijo haya estado a punto de ahogarse, presenciado un ahogamiento, resbalado, tragado agua, realizado un salto no controlado, experimentado un método de aprendizaje inadecuado... Una mala experiencia a veces basta para anclar un recuerdo a un miedo duradero.

🎮 Una falta de control

A los niños les gusta controlar lo que viven. En el agua, pierden algunos puntos de referencia habituales (equilibrio, apoyo, respiración) que pueden confundirlos o incluso provocarles una forma de miedo.

🩵 Una sensibilidad personal

Algunos niños son más prudentes, más sensibles o más ansiosos. Otros también pueden sentir tu miedo, transmitido de manera inconsciente. Es normal y sobre todo no deben compararse con otros. Cada niño tiene su propia personalidad.

🧑‍🧑‍🧒‍🧒 El efecto del grupo

Las clases de aprendizaje de natación en la escuela primaria y secundaria a menudo se llevan a cabo en grupo. El ritmo del colectivo y la mirada de otros compañeros pueden ser vividos como una presión adicional.

Entender estas razones ya ayuda a abordar la situación con benevolencia. Pero no te preocupes, muchos niños tienen miedo y/o se niegan a ir a la piscina en la escuela y eso no es en absoluto un problema irremediable.

Para saber más sobre el miedo al agua, lee nuestro artículo sobre la aquafobia.

 

Niño que tiene miedo al agua, acurrucado sobre sí mismo durante una clase de natación escolar

 

Las señales de que su hijo no está en confianza

Cada niño expresa su miedo de manera diferente. Entre las señales más comunes, encontramos:

- Llorar antes o durante las sesiones

- No lograr dormir y/o tener pesadillas

- Decir que le duele el estómago y/o tener náuseas/vómitos

- Decir que no quiere ir

- Pegarse a un adulto o negarse a entrar en los vestuarios

- Quedarse petrificado al borde de la piscina

- Agarrarse a un adulto en el agua

Si su hijo llora en la piscina o teme sistemáticamente el momento de ir, el objetivo no es apresurarlo sino acompañarlo.

 

¿Cómo tranquilizar a un niño antes de la piscina?

La escuela juega un papel esencial. Pero usted también, como padre, puede preparar a su hijo con suavidad.

Hable calmadamente de la sesión

Evita los discursos ansiógenos del tipo "Tienes que ir sí o sí" o " No tienes elección". Prefiera frases como:

"Entiendo que esto te preocupe, encontraremos soluciones juntos."

"Estarás rodeado de adultos que están allí para protegerte."

Este tipo de frase puede ayudar a disminuir la presión.

Cuente cómo es una sesión de piscina escolar

Describa las diferentes etapas de la piscina (vestuarios, ducha, piscina pequeña, piscina grande, juegos educativos, presencia de los socorristas…). Esta etapa ayudará a su hijo a visualizar, proyectarse y así reducir su aprensión.

Legitime sus emociones

Evite frases como "No es nada" o "No tienes razón para tener miedo", pueden acentuar el estrés de su hijo. En su lugar, muéstrele que su sentir es legítimo y reconocido de su parte priorizando frases como "Es normal sentirse impresionado por la piscina, muchos niños sienten eso y están en la misma situación que tú."

Anticipe sus preguntas

Para tranquilizar a un niño, responda las preguntas que pueda tener con respuestas simples y claras para reforzar su confianza. Aquí hay algunas preguntas que su hijo puede hacerse:

- ¿Puedo tocar el suelo?

- ¿Tendré pie?

- ¿El profesor / el socorrista se quedará conmigo?

- ¿Y si no lo logro?

Lo más importante, como en muchos otros contextos, es la comunicación. Debe lograr hablar con su pequeño y comprender de dónde viene su miedo. Esta etapa puede llevar tiempo, pero es primordial. No apresure las cosas y deje que su hijo avance y comunique a su ritmo, no debe forzarlo.

Para saber más, lea nuestro artículo sobre nuestro Top 5 de actividades para que su hijo gane confianza en el agua .

 

Maman qui rassure son enfant devant une piscine

 

Nuestros consejos concretos para vencer el miedo a la piscina en la escuela

Plouf acompaña desde hace años a las familias en el aprendizaje acuático. Hoy, te revelamos nuestras estrategias probadas y aprobadas por miles de padres, profesores y socorristas.

Consejo 1: Familiariza a tu hijo con el agua fuera de la escuela

Una simple bañera, una pequeña piscina o incluso jugar con agua en un cubo puede mejorar la confianza de tu petit poisson en el agua. Puedes comenzar por:

🫳🏼 Sumergir las manos

😶‍🌫️ Mojar suavemente la cara

🫧 Soplar en el agua para hacer burbujas

Consejo 2: Explica a tu peque la noción de seguridad

Los niños que tienen miedo a menudo tienen la impresión de que se van a hundir. Explica a tu hijo que el cuerpo flota naturalmente y que los socorristas están ahí para protegerlos.

Consejo 3: Prioriza la progresividad

No hay ninguna urgencia en "saltar a la piscina grande" como se dice. Deja que el socorrista establezca a tu peque el ritmo adecuado. Generalmente procederá así: borde de la piscina, luego poca profundidad, luego desplazamientos con apoyo, luego inmersión progresiva.

Consejo 4: Crea un ritual reconfortante

Antes de la sesión, puedes comenzar con una acción, un gesto o una frase a repetir cada vez. Puede ser una frase clave, un pequeño abrazo, un pequeño gesto de buena suerte. Este ritual puede convertirse en un punto de referencia para tu hijo y ayudarle a calmarse.

Consejo 5: Añade una herramienta de confianza a la práctica

Sin nunca reemplazar la vigilancia y el acompañamiento de un adulto que es primordial en la práctica acuática de un niño, algunos equipos pueden ayudar a tu petit poisson a entrar en el agua con serenidad.

En Plouf, hemos creado el bañador flotante, un traje de baño que facilita la flotabilidad gracias a nuestra tecnología innovadora: la FibreAir®. Nuestro traje acompaña a los niños durante sus primeras sesiones acuáticas, e incluso a veces hasta la edad adulta.

Este traje es un apoyo psicológico y práctico, un "cojín" de confianza que puede favorecer un aprendizaje sereno - siempre bajo la supervisión activa de un adulto.

 

El papel esencial de los profesores y socorristas

Durante las sesiones acuáticas en la piscina, los equipos educativos están formados para gestionar las aprensiones individuales de cada niño, las diferencias de ritmos y las situaciones de estrés.

Para ello, utilizan ejercicios lúdicos, juegos colectivos, tapetes flotantes, recorridos adaptados, etc. Su experiencia es valiosa para garantizar la seguridad y tranquilizar a los niños.

No dudes en intercambiar con ellos si tu hijo atraviesa una fase difícil. Una nota en el cuaderno o discusiones pueden permitir adaptar la sesión y recoger valiosos consejos de expertos.

 

¿Cuándo pedir ayuda adicional?

Si tu hijo se niega a entrar en los vestuarios, entra en pánico sistemáticamente con persistencia y sigue llorando antes de cada sesión, te recomendamos optar por un intercambio con su profesor y su socorrista. A veces, un acompañamiento individual durante los primeros minutos o las primeras sesiones puede ser suficiente para desbloquear la situación.

 

Paciencia, escucha y progresividad: la combinación ganadora

Ayudar a un niño a superar su miedo a la piscina en la escuela, es ante todo comprender, acompañar y valorar cada pequeña victoria. Con tiempo, un entorno amable y un marco educativo sólido, los niños descubren que el agua puede convertirse en un verdadero espacio de juego, placer, progreso y confianza.

Lo que hay que recordar es que cada niño avanza a su propio ritmo, pero ninguno está condenado a permanecer en el miedo. Si bien es esencial ser paciente, también es importante celebrar los progresos, ¡así que felicita a tu pequeño por cada uno de sus avances! 🩵

 

 

Artículo Blog - Producto Plouf

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